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Mascarillas caseras
sencillas y útiles
Las mascarillas para mantener el rostro limpio y fresco, para lograr un cutis radiante y mejorarlo estéticamente existen desde tiempos remotos. Es decir, no son nada nuevo ni contemporáneo, aunque claro está, se han adaptado a la modernidad. Hay muchos tipos de mascarillas y para diferentes tipos de piel. Por lo tanto, no siempre es necesario recurrir a tratamientos caros. Hay formas de preparar máscaras caseras para darle un buen tratamiento a tu cutis. Estas son algunas de ellas:
Para piel soleada
Con la piel irritada o después de haberse expuesto al sol por un buen tiempo, el tomate puede ser de mucha ayuda. Aplica unas rodajas de tomate sobre tu rostro (en las mejillas, la frente y el mentón. No incluyas los ojos.) Deja las rodajas por 20 minutos aproximadamente (puedes dejarlas por más tiempo si lo deseas); luego, te las puedes quitar y enjuagar tu cara con agua fresca. El tomate debe estar frío y bien fresco para que ayude a descongestionar la piel.
Para piel grasa
Utiliza una rodaja de papaya estrujada, media taza de yogur natural y una cucharada de zumo de limón. Mezcla los ingredientes hasta que se vuelvan densos, compactos. Aplícalo en tu rostro y espera 15 minutos. Después, enjuaga el rostro con agua tibia y luego con agua fría.
Para piel seca y sensible
Si lo que buscas es hidratar tu rostro, mezcla tres cucharadas de nata líquida y bátelas hasta que queden muy espesas. Luego mézclalas bien con unas gotas de zumo de limón y con una yema de huevo. Aplícala sobre la cara y el cuello, espera 20 minutos y luego aclara tu rostro con agua tibia.
Contra las ojeras
Hay distintos tipos de mascarillas contra las ojeras, unas más complicadas que otras. Una receta simple y sencilla puede ser una mascarilla de papa y pepino: ralla un pepino y una papa y mezcla las ralladuras para formar una pasta. Colócala en el contorno de tus ojos y espera de cinco a diez minutos. Luego, retírala con abundante agua.
Para un cuello oscurecido
Exprimimos el jugo de 3 limones y con ayuda de un algodón pasamos por todo el cuello sin olvidar la parte trasera, esto debe hacerse tres veces por semana hasta que nuestro cuello vuelva a tomar su color natural.
Recuerda que, según el tipo de piel, así debes elegir la mascarilla más adecuada. Las mujeres con piel seca o mixta pueden utilizarla una vez por semana; las de piel sensible, dos veces al mes; y las mujeres de piel grasa pueden aplicarse la máscara cada tres o cuatro días. Y antes de cada aplicación es conveniente limpiar muy bien su rostro con una crema limpiadora o con un tónico, entre otras cosas.