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¡Celebremos El Día de los Niños
enseñándoles a vivir sanamente!
Por: Geovanny Abrego
Los niños aprenden siguiendo modelos, y los modelos más cercanos que tienen son sus padres. Por eso los padres son, en primera instancia, los responsables de las actitudes de sus hijos cuando estos crezcan y formen su propia personalidad.
Evidentemente, la educación escolar también es importante para la formación de los niños; los maestros juegan un papel importante en la educación de sus hijos no obstante, la educación empieza en la casa. Si un niño, por ejemplo, vive en un hogar donde los problemas principales sean la violencia intrafamiliar o la falta de comunicación, eso le afectará en su aprendizaje escolar, aunque ese niño no sepa reconocer ni entender la razón por la cual su desarrollo escolar tenga fallas. No solo eso: para darles a los pequeños una educación verdaderamente integral, es necesario que ellos tengan acceso a aspectos fundamentales como la salud, una buena alimentación, la seguridad, vivienda adecuada, entre otros.
Crecimiento mental y espiritual
Un niño necesita amor, cariño y comprensión; necesita ser escuchado y valorado, aun cuando solo exprese algo que para los adultos parezca insignificante, puesto que, para un pequeño, eso "insignificante" puede significar lo más serio que exprese, y el no ser tomado en cuenta podrá afectarlo en su seguridad y autoestima, en su crecimento personal. Aunque, claro está, tampoco se trata de aplaudir todo lo que los niños hacen, sino de saber apreciar las cosas positivas y aconsejarlos a la hora de ver en ellos actitudes negativas.
Independientemente de que los padres sean religiosos o no, es importante cultivar el aspecto espiritual en los hijos. Es necesario, igualmente, recordar que lo espiritual no tiene que ver única y exclusivamente con lo religioso, sino también incluye el área de principios morales y éticos, buenos hábitos, y buenas relaciones interpersonales.
Educar a un niño diciéndole que se le obsequiará algo si hace lo que se le pide no es malo. Lo malo es que el niño crezca creyendo que si no le regalan algo no hará lo que le pidan. Y, por tanto, no obedecerá. No es recomendable complacer cada capricho que su hijo pida, es algo que lo convertirá en alguien que siempre estará esperando a que se haga lo que él quiere, dejando a un lado las preferencias de los demás y volviéndose egoísta.
Recreación. Jugar, cantar y realizar actividades artísticas también son otras oportunidades que se les deben ofrecer a los niños. El aprender nuevas cosas y relacionarse con los demás es algo que después, como adultos, les ayudará a incorporarse a la sociedad. Los padres de familia pueden encontrar este tipo de oportunidades para sus hijos en los centros comunitarios, bibliotecas y escuelas.
Enseñar con hechos, no solo con palabras. Los niños, por lo general, no hacen lo que oyen, sino lo que miran. Si los padres le ordenan a su hijo que no vea mucha televisión, el niño podrá obedecer al principio; pero si estos padres son personas que miran mucha televisión, el niño seguirá ese patrón de comportamiento y, por tanto, llegará a ser como ellos. O si un hijo ve que su padre o madre ingiere bebidas alcohólicas a menudo, el niño aprenderá lo mismo, aunque el padre trate de convencerlo para que no lo haga.
Por eso, para educar a un niño no solo es necesario pedirle que haga lo que debe hacer, sino también enseñar dando el ejemplo.
Crecimiento físico
Darles a los niños una orientación cultural sobre los beneficios de mantener una alimentación adecuada y de realizar ejercicios físicos es algo necesario para formarlos adecuadamente.
Una mala o desbalanceada alimentación no solo puede afectar la capacidad física de un niño sino también el desarrollo de sus capacidades mentales. Además, el tipo de comida y los ejercicios físicos ayudan a mantener un buen estado de salud. Recuerde, enseñe con el ejemplo.
Crecimiento integral
Todos los elementos mencionados anteriormente son imprescindibles para que un niño vaya creciendo en un ambiente sano y adquiriendo los aspectos que lo llevarán a ser no solo un buen ciudadano sino, además, una persona independiente, segura de sí misma, con capacidad de cooperación y, por supuesto, una persona íntegra.
Esos mismos aspectos ayudarán a que un niño pueda crecer positivamente en el aspecto mental, en lo espiritual y siguiendo patrones alimenticios y físicos que lo lleven a mantener una buena salud corporal. De igual forma, lo harán una persona capaz de integrarse a la sociedad y de contribuir al desarrollo social como individuo.
Esto solo podrá ser posible si todos como padres, maestros y líderes tomamos responsabilidad y ponemos lo mejor de nosotros para poder darles a nuestros niños una educación verdaderamente integral.