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Cinco mitos sobre la
leche materna
Por: Verónica Ramírez
Con el alto costo de la vida y las amenazas modernas a la salud como la obesidad, la diabetes y el colesterol alto, es importante saber que aún existe una manera gratis y natural de brindarle a su bebé un principio saludable. Aparte de alimentarse bien y mantener un embarazo sano, cada mamá tiene a su alcance el amamantar. Y antes de que consideren las muchas excusas que existen para no hacerlo, aquí les proveemos cinco mitos que deben eliminarse:
Mito 1: Mi bebé se alimenta igualmente de leche artificial (fórmula) que de mi leche (pecho).
Verdad: La leche materna es mucho más sana y fácil de digerir que leche artificial. De acuerdo al Departamento de Servicios de Salud en California (CDHS), la leche materna contiene minerales, vitaminas, hormonas y anticuerpos que la fórmula solo intenta duplicar. Bebés alimentados con leche materna sufren menos casos de infecciones del oído, diarrea, neumonía, y sobrepeso que los alimentados con leche artificial.
Mito 2: Si doy pecho, tengo que aguantar dolor.
Verdad: El dar pecho no debe doler. Mamás que sufren de dolor deben pedir apoyo para averiguar la causa y como eliminar el problema. Hay recursos gratuitos disponibles para la comunidad. Entre ellos se incluyen el programa de nutrición WIC (Women, Infants and Children Nutrition Program), o La Leche League. Muchos hospitales y clínicas comunitarias tienen programas disponibles.
Mito 3: Mi tamaño físico no me permite amamantar (pechos muy pequeños, grandes, ovalados, etc.)
Verdad: El tamaño del pecho no es como el tamaño de un biberón. Una mamá produce leche basada en la necesidad del bebé. Si el bebé se alimenta frecuentemente, la madre produce más leche; por igual, si la mamá da leche materna en combinación con leche artificial, ella deja de producir porque su cuerpo no recibe el mensaje que su bebé necesita más leche. El tamaño del pecho no tiene que ver con cuanta leche se produce.
Mito 4: ¡No tengo leche!
Verdad: Este es el mito más común entre mamás de recién nacidos. Es importante recordar que el estómago del bebé es muy pequeño cuando acaba de nacer y que el bebé mama frecuentemente para alimentar su pequeño cuerpo y estar cerca de su mamá. También es importante saber que la leche primera, conocida como calostro, funciona para limpiar el estómago del bebé después de estar en el vientre 9 meses. La manera más fácil de saber si el bebé se está alimentando apropiadamente es la producción de pañales sucios y el aumento de peso. Para más información, es importante platicar con su pediatra y no faltar a su cita del posparto.
Mito 5: Es más fácil dar leche artificial que amamantar.
Verdad: Si considera el sinnúmero de tareas que causa el preparar leche artificial, desde hervir agua, medir el polvo, cargar mamilas, y lavar todo, es obvio que el amamantar es mucho más fácil. Todo esto y sin mencionar el costo de la leche artificial comparado con el de la leche materna, la cual es totalmente gratis.
Por último, es importante mencionar que el amamantar no es nada más para el bienestar de la salud del bebé. Al amamantar, una mamá reafirma la relación emocional con su pequeño. Es un tiempo único para los dos. Una mamá que amamanta es estadísticamente menos propensa a sufrir depresión, puede perder peso con más facilidad después del parto, y tiene menos disposición para algunos tipos de cáncer. El amamantar es lo más sano y natural del mundo.