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Buen estado físico = mayor inteligencia
Los beneficios del deporte
Tener un buen estado físico no sólo implica tener una mejor situación cardio-metabólica, pues los beneficios del ejercicio y el deporte se extienden a otras áreas del organismo, entre ellas, al cerebro y su funcionamiento. Tal es así que una vez más se confirma que un buen estado físico es sinónimo de mayor inteligencia.
Las personas con buena forma física, no sólo tienen mejor función respiratoria, mejor peso corporal y más funcionalidad, sino también, puntúan más alto en los exámenes de inteligencia, según lo comprobado recientemente en una investigación sueca.
Asimismo, en el estudio hubo una asociación positiva entre deporte y trabajos mejor remunerados así como también, con mejor nivel educativo. Todo esto señala que, tal como la alimentación, el ejercicio debe considerarse como un factor benéfico para todas las esferas de la vida, más allá de la salud física y la estética corporal.
Ana, una de nuestras lectoras nos comenta: “Personalmente compruebo los efectos a nivel cerebral, no sólo porque me siento más despejada mentalmente tras realizar actividad física, sino que también, me puedo concentrar mejor y acelerar la agilidad mental tras el ejercicio.”
Y usted ¿también percibe algo similar?
En la actualidad parece existir evidencia suficiente que prueba que aquellos que llevan una vida físicamente activa pueden obtener una larga lista de beneficios para su salud, entre ellos:
Mejor vida sexual. Una adecuada vida sexual requiere de vitalidad y energía, un buen estado físico puede hacer de las sesiones intimas encuentros mucho más placenteros.
Mejora la autoestima. El ejercicio es la verdadera fuente de la juventud, favorece el buen funcionamiento del organismo, hace que el cuerpo libere endorfinas, es decir nos hace felices, y trabaja directamente en la autoestima de quienes mantienen su cuerpo en movimiento.
Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, y disminuye los valores de tensión arterial.
Mejora la regulación de la glucemia y disminuye el riesgo de padecer diabetes.
Mejora la digestión y la regularidad del ritmo intestinal.
Disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon, uno de los más frecuentes y sobre el que al parecer existe mayor evidencia.
Incrementa la utilización de la grasa corporal y mejora el control del peso.
La actividad física, y de forma especial aquella en la que se soporta peso, es esencial para el desarrollo normal del hueso durante la infancia y para alcanzar y mantener el pico de masa ósea en adultos jóvenes.
Ayuda a conciliar y mejorar la calidad del sueño.